|
|
Benvenida
-
Quiénes somos ? -
Nuestra
Acción -
Nuestras Asociaciones -
Vínculos
-
|
|
Mouvement Mondial des Mères
|
Los miembros del MMM trataron el tema : Conciliar vida familiar y vida profesional, un real desafío para la sociedad ver la Intervención a cargo de Mª Teresa López López, Fundación Acción Familiar
Los objetivos : El trabajo asalariado o remunerado de las mujeres ha conocido un aumento muy importante en los últimos años en las sociedades occidentales. Cada vez, más mujeres acceden a una sólida formación profesional o a un alto nivel de estudios, lo cual trae aparejado el legítimo deseo de desarrollar una carrera profesional y ocupar posiciones laborales más altas. Esta decisión, no debe ir en detrimento del deseo de tener hijos ; no sólo porque formar una familia es un derecho fundamental y fuente de prosperidad para la sociedad sino porque además, el trabajo de las mujeres es un factor creador de riqueza y de empleo. Ejercer una actividad profesional es un imperativo para muchos y en particular para las familias más necesitadas y para los padres y madres que crían solos a sus hijos. Paralelamente, el trabajo de las mujeres en el hogar representa un aporte precioso en nuestras sociedades tanto el que realiza ocupándose de sus hijos, como el que concreta creando vínculos sociales en su barrio, en la escuela y en las asociaciones en las que ella asume un compromiso personal. También es valioso su aporte en el cuidado y/o asistencia de personas de edad avanzada y de minusválidos y/o discapa-citados, casos éstos en los que ella suplanta o completa la intervención o ayuda institucional. Este importante trabajo debe ser mejor reconocido y valorizado en su justa dimensión . Hemos constatado que, en los países que han sabido poner en práctica una política activa para ayudar a los padres en general y a las mujeres en especial, a trabajar ocupándose también de la familia, la tasa de crecimiento demográfico alcanza un nivel satisfactorio, como por ejemplo en los países escandinavos y en Francia. Y, por el contrario, en los países que han ocultado este problema obligando a las mujeres a elegir entre efectuar un trabajo remunerado o bien tener hijos y permanecer en el hogar, dicha tasa de crecimiento demográfico ha caído a niveles inquietantes como en Italia y en España y desde hace tiempo ya, en Alemania. Más allá de las consecuencias demográficas señaladas, es necesario abordar la cuestión de la posición que se otorga a las mujeres en la sociedad y en la vida profesional, abordando simultáneamente el importante tema de la Maternidad. La conciliación entre vida familiar y vida profesional se ha transformado en un tema social de actualidad, con resonancia directa en los objetivos demográficos, así como en la deseada igualdad entre hombres y mujeres. Esta cuestión concierne directa y fundamentalmente a las mujeres, ya que, son ellas quienes asumen la mayor parte de las tareas educativas y domésticas y son también ellas quienes constituyen la mayoria de los hogares monoparentales. Por tanto, esta conciliación no podrá lograrse sin los padres. Es importante, tanto para los hijos como para las mujeres, que éstos asuman plenamente su rol, complementario del de las madres, y que asuman también sus diferentes responsabilidades familiares. Al abordar este sujeto , nos parece importante precisar que, una política destinada a permitir esta conciliación entre vida familiar y vida profesional, deberá ser lo más completa y elástica posible, y respetuosa al mismo tiempo, de la elección hecha por los padres. No existe, en efecto, un modelo familiar único. Cada familia debiera poder conciliar sus diferentes roles en función de la elección particular que ha hecho según sus propias necesidades y de los cambios que afronten en el futuro. La vida y los apremios de los padres, y en especial de las madres, son bien diferentes según sea su origen social , su nivel de estudios, su situación familiar el origen y la situación profesional del cónyuge, el núméro de hijos a cargo, la presencia en el hogar de hijos minusválidos o discapacitados o la presencia en su entorno de adultos de edad avanzada o con problemas de salud o con diversos tipos de handicap, como así también según su propia resistencia física y psicológica. Cada vez más, la vida de las Madres no se refleja en una línea recta sino que está constituída por tramos de vida diferentes . Muchas madres trabajaron mucho antes de tener hijos, otras no trabajaron nunca, otras continúan con su profesión después del primer hijo, algunas disminuyen la cadencia laboral después del segundo hijo o bien se detienen por algunos años y luego retoman, otras no se detienen nunca…..A ésto se agregan los sucesos felices o difíciles que tienen consecuencias sobre la elección hecha y que las obligan a efectuar cambios y a adaptarse : pérdida de la situación laboral de uno o de los dos cónyuges, enfermedades, divorcios, viudez… En consecuencia, estimamos que toda política tendiente a facilitar la conciliación entre la Vida Familiar y la Vida profesional debe articularse alrededor de tres objetivos : # Apoyar a los padres, de manera que éstos puedan tener el número de hijos que desean. # Respetar la libertad de los padres para decidir si desean continuar su actividad profesional o bien trabajar a tiempo parcial o bien interrumpir por un cierto tiempo su actividad laboral, brindándoles una ayuda adaptada a la decisión que hayan tomado. # Posibilitar una buena calidad de vida a los padres –y en particular a las madres- que desean o deben continuar trabajando, por medio de una amplia y flexible gama de medidas de todo tipo. Proposiciones : El MMM desea que se posibilite dicha conciliación entre vida familiar y vida profesional a través de un conjunto de medidas que se reflejen tanto en el Código laboral, la oferta de distintos modos de guarda de los niños, la jubilación, etc., como por ejemplo :
Directiva 183 de la Organización Internacional del Trabajo , con un mínino de Licencia antes del parto de 8 semanas y después del parto de no menos de 10 semanas y más extensa aún, a partir del 3er. hijo.
para los padres y madres que deseen ocuparse de sus hijos pequeños.
trabajar o bien trabajar a tiempo parcial a fin de poder ocuparse de un hijo que sufre de una enfermedad grave.
un cierto período, y de acceder a cierta formación que las ayude al volver al mercado laboral.
El MMM manifiesta su satisfacción ante la aparición del Libro Verde que revela la determinación de la Comunidad Europea de enfrentar estos problemas preconizando soluciones afines a las mencionadas precedentemente.
EL FUTURO DE LAS POLÍTICAS DE CONCILIACIÓN DE LA VIDA FAMILIAR Y LABORAL EN EL MARCO DE LAS INSTITUCIONES COMUNITARIAS. Intervención a cargo de Mª Teresa López López, Fundación Acción Familiar Directora de la Cátedra de Políticas de Familia Universidad Complutense de Madrid) Junio 2005 INTRODUCCIÓN. La principal razón por la que se viene prestando atención al estudio de las políticas de conciliación de la vida familiar y laboral en el marco de la Europa comunitaria ha sido la defensa de un derecho básico, como es el de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para acceder y sobre todo para permanecer en el mercado de trabajo. La evolución de las principales variables demográficas en los países miembros y las dificultades de sostenibilidad futura de los estados de bienestar europeos, alerta sobre la necesidad de continuar trabajando en esta cuestión. Avanzar en la igualdad de trato y de oportunidades, y la necesidad de hacer sostenibles en el futuro los sistemas de bienestar europeos, son ya razones suficientes para validar el interés del tema que nos ocupa, sin embargo parece necesario ir al fondo de la cuestión. La casi totalidad de las referencias que se encuentran en los documentos de la Comisión Europea, del Consejo, o de cualquier otra institución comunitaria, identifican las políticas de conciliación con políticas de mujer, asignándolas un doble objetivo: facilitar la no discriminación laboral y ayudar a las mujeres con responsabilidades familiares a participar en el mercado laboral. Sin embargo la conciliación de la vida familiar y laboral no debe ser tratada sólo desde la perspectiva de la mujer, ya que todos los miembros de la familia están involucrados en ella, así como también lo están los responsables políticos y la sociedad en general. Las políticas de conciliación familiar y laboral no son políticas de mujer, aunque si se implementan bien, pueden ser instrumentos muy útiles que ayuden a avanzar en la no discriminación y en la igualdad de trato. Las políticas de conciliación son políticas de familia y por ello deben ser tratadas desde una perspectiva mas amplia. Hay que incorporar a su análisis, además de los derechos de la mujer, otros derechos, como los de las personas dependientes que viven en familia: el derecho de los hijos a ser cuidados, educados y atendidos por los padres y el derecho de los ancianos a permanecer, en las situaciones en las que esto sea posible, bajo el cuidado de sus familias. Así las políticas de conciliación deben ser consideradas como el paradigma de la defensa de los derechos familiares. El objetivo de mi intervención es aportar algunas reflexiones acerca del futuro de las políticas de familia, con especial consideración hacia las orientadas a facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral ampliando el enfoque tradicional de las mismas. Igualmente trataré de aportar nuevas propuestas que deberían reflejarse en el Libro Verde que ha sido elaborado desde la Comisión Europea en el pasado mes de marzo. Para ello dividiré mi intervención en tres partes.
1. PREMISAS DE PARTIDA. Para poder valorar la bondad económica y la eficacia de las políticas de familia, y especialmente las de conciliación, se deberían tener presentes cuatro premisas fundamentales:
Sólo teniendo claras estas cuatro consideraciones se podrán arbitrar políticas que faciliten la conciliación y que no lesionen ningún derecho de todos y cada uno de los miembros de la familia y que además ayuden a construir realmente una sociedad mas humana.
2. POLÍTICAS DE APOYO A LA FAMILIA EN EL MARCO DE LAS INSTITUCIONES COMUNITARIAS. En las normas y documentos comunitarios pueden encontrarse numerosas referencias a la necesidad de arbitrar políticas de conciliación de la vida familiar y laboral, pero siempre desde su consideración como instrumento para lograr avanzar en la igualdad de trato. Es evidente que para facilitar la entrada y sobre todo la permanencia de la mujer en el mercado de trabajo, las políticas de conciliación juegan un papel clave. Sin embargo no debe ser éste su objetivo prioritario, si lo fuera estaríamos convirtiendo las políticas de conciliación en políticas activas de empleo y no lo son. A través de la implementación de políticas de conciliación se trata de ayudar a las familias –no sólo a las mujeres- a lograr un equilibrio entre el tiempo dedicado al trabajo y el dedicado a la vida familiar. No sólo para que los padres –madres y padres- puedan ejercer un derecho básico, el del trabajo, sino para que los hijos sean educados y cuidados por sus padres, que es la principal responsabilidad de las familias y el papel mas importante que desempeñan de manera gratuita en nuestra sociedad. Son numerosos los trabajos que en esta línea se han ido elaborando desde la Comisión, el Consejo y otras instituciones comunitarias y por ello resulta imposible referirnos a todos ellos ahora, sin embargo es necesario resaltar que en todos se muestra una gran preocupación por proponer e incentivar a los estados miembros a la puesta en marcha de medidas que faciliten la conciliación. De la lectura y análisis de todos ellos se desprende que parece fundamental avanzar en la mejora de las condiciones que aseguren la conciliación familiar y laboral, sobre todo si se tiene en cuenta que las mujeres en edad fértil representan la principal fuente potencial de mano de obra en la Unión Europea. Hasta ahora, las políticas de familia en el ámbito comunitario han estado ligadas al logro de la igualdad de trato, y parece que es la hora de dar un paso mas, sin abandonar este su primer objetivo. Europa envejece y no es capaz de ofrecer a sus jóvenes los medios necesarios para que éstos logren aquello que desean: formar su propia familia. Puede observarse algún signo de este cambio en las instituciones comunitarias. Uno de los últimos informes del Comité Económico y Social Europeo del año 2004 muestra ya otra razón de ser para las ayudas a las familias, incluso en materia de conciliación, al señalar que además de la relativa a la igualdad de trato, la conciliación debe buscar apoyar a las familias, porque éstas desempeñan tareas fundamentales que permiten que la sociedad pueda organizarse y perpetuarse. Esto supone ayudar a las familias cuando nacen sus hijos, mientras los crían y educan, cuando atienden a los familiares dependientes, sobre todo enfermos, discapacitados, o ancianos. En el contexto del envejecimiento de la población, estas políticas adquieren una importancia cada vez mayor como forma de aumentar las tasas de fertilidad ahora en declive. El pasado mes de febrero, la Comisión Europea publicó un documento en el que se recogen los objetivos y principios que regirán la próxima Agenda Social Europea . El contenido del mismo pone de manifiesto la necesidad de volver a examinar la Agenda Social (que termina su vigencia a finales de este año), con el objetivo de lograr que la misma se enmarque en los acuerdos de Lisboa, poniendo el acento en el crecimiento del empleo y cumpliendo una función esencial como es el de promocionar la dimensión social del crecimiento económico. ¿Cabe esta promoción sin contar con la familia?. Pues de la lectura del texto de dicha Comunicación podría parecer que si. Aunque hace referencia, entre otros aspectos a la necesidad de trabajar con una dimensión intergeneracional, son inexistentes las referencias a la familia. De hecho remite a la elaboración de un Libro Verde sobre la dimensión intergeneracional que es al que nos referimos a continuación, sin tener presente que cualquier intento de consolidar un pacto de solidaridad intergeneracional exige la consideración y presencia de la familia. Mientras no existan políticas de esta naturaleza y sobre todo mientras no se explicite la necesidad de avanzar en una mayor corresponsabilidad social y familiar, difícilmente se podrá acabar con las discriminaciones hacia las mujeres. Por el contrario el Libro Verde, fruto de la exigencia de la Comisión que se aprobó por la Comisión el 16 de marzo de 2005 , reconoce de una manera clara y precisa la importancia del papel de la familia en las sociedades europeas ya desde sus primeros párrafos. Incluso señala que si Europa quiere invertir la tendencia del descenso de las variables demográficas, debería establecer ventajas para las familias a través de sus políticas públicas. Insiste además en la necesidad de reconocer el importante papel que juega la familia para lograr la solidaridad entre generaciones e invita a la Unión a avanzar en el análisis y conocimiento de la situación de las familias en Europa, las dificultades de acceso a vivienda, la situación de las cada vez mas numerosas familias monoparentales, las prestaciones sociales e incluso los cuidados sanitarios, entre otros aspectos. Igualmente muestra especial preocupación por las débiles tasas de natalidad considerando incluso que esto supone un desafío para las autoridades públicas “Nunca se ha visto en la historia un crecimiento sin cunas” llega a decir. Sin embargo no propugna políticas natalistas, es decir de fomento de la natalidad, sino que se limita a defender un derecho básico de los ciudadanos europeo, como es el de tener los hijos que realmente desean y a lo largo de todo el texto se remite a reconocer la importancia que en este contexto tendrán las políticas de conciliación y de corresponsabilidad familiar. Reconoce igualmente la imposibilidad de que las familias solas puedan continuar cuidado a las personas dependientes, tal como ha venido sucediendo hasta ahora, señalando la necesidad de ayudarlas a poder hacerlo. Sin embargo las propuestas que realiza son muy militadas y de escaso contenido y parece que sólo se ocupa de las familias que pueden ayudar a aumentar las tasas de natalidad en tanto que son necesarias para asegurar la sostenibilidad futura de los sistemas de protección social europeos. ¿Y que ocurre con aquellas otras que ya están formadas y que ya han aportado sus hijos?. Son muchas las cosas que quedan por hacer, muchas las iniciativas que podrían tomarse y algunas de ellas se recogen en la última sección de este trabajo.
5. CONCLUSIONES Y PROPUESTAS Las propuestas que se recogen a continuación se basan en el análisis detallado no sólo del Libro Verde y de las propuestas para la Agenda Social europea sino en un conocimiento exhaustivo de la realidad socioeconómica de Europa así como en la reflexión y el estudio de trabajos que desde el mundo académico se han elaborado a este respecto. Por ello la Fundación Acción Familiar propone avanzar en una visión, análisis y reflexión extensa en torno a las políticas de familia, que no las limite a un enfoque parcial de las mismas, y para ello plantea:
Igualmente el Informe de Comité Económico y Social Europeo (2004)muestra nuevos argumentos para la ayuda a las familias, al señalar que, además de las relativas a la igualdad de trato y a instrumentar la compatibilidad de la vida familiar y laboral, parece necesario trabajar además en otro tipo de políticas de familia. Considera que la familia desempeña tareas fundamentales que permiten que la sociedad pueda organizarse y perpetuarse. Esto obliga a asistirlas cuando nacen sus hijos, mientras los crían y educan, y cuando atienden a los familiares dependientes, sobre todo enfermos, discapacitados, o ancianos. En el contexto del envejecimiento de la población en que se encuentra Europa, así como de tasas de natalidad tan reducidas, incapaces de lograr la reproducción de la población europea, las políticas de familia e infancia adquieren una importancia cada vez mayor como instrumentos de ayuda a los Estados de bienestar europeo, que serán absolutamente imposibles de sostener a los niveles actuales, si se reduce las funciones que desempeñan las familias.
|